AnsiedadCortisolNervio vagoAtaques de pánicoPensamientos intrusivosMareoPalpitacionesInsomnioAgorafobiaAnsiedad por la saludFobia socialApego ansiosoDesrealizaciónMiedo a enfermarDespersonalizaciónSistema nerviosoSobrepensarMiedo a la ansiedadCatastrofizarSíntomas físicosRumiaciónAdrenalinaNeuroplasticidadRecaídasAnsiedadCortisolNervio vagoAtaques de pánicoPensamientos intrusivosMareoPalpitacionesInsomnioAgorafobiaAnsiedad por la saludFobia socialApego ansiosoDesrealizaciónMiedo a enfermarDespersonalizaciónSistema nerviosoSobrepensarMiedo a la ansiedadCatastrofizarSíntomas físicosRumiaciónAdrenalinaNeuroplasticidadRecaídas

Inicio/Blog/Ansiedad

Ansiedad · 8 min de lectura

Duelo migratorio y ansiedad: cuando construir una vida lejos de casa te pesa

El duelo migratorio es real y muchas veces se vive con ansiedad. Te explico sus siete pérdidas, cuándo se complica y cómo cuidarte lejos de casa.

Maggie PulidoPsicóloga clínica

Mujer migrante junto a la ventana de su apartamento en otra ciudad, con una taza en la mano, extrañando su hogar
En este artículo

El duelo migratorio es el proceso emocional de adaptarte a todo lo que dejas atrás cuando te vas a vivir a otro país, y muchas veces se vive con ansiedad. Aquí te explico por qué ocurre, cuáles son sus siete pérdidas, cuándo se complica y qué puedes hacer para cuidarte mientras construyes una vida lejos de casa.

Quizá te va bien. Tienes trabajo, un lugar donde vivir, tal vez una familia que crece en tu nuevo país. Y aun así, hay días en que una canción, un olor o una videollamada te dejan un nudo en la garganta. O te despiertas a las tres de la mañana pensando en tus papás, en si están bien, en qué pasaría si algo les ocurriera y tú estás a miles de kilómetros. Si te pasa, no eres desagradecido ni débil. Estás viviendo un duelo, y es uno de los más complejos que existen.

Yo también vivo lejos de mi país, así que esto no lo escribo solo desde la teoría ni solo desde la consulta.

Qué es el duelo migratorio

El psiquiatra Joseba Achotegui, de la Universidad de Barcelona, es quien más ha estudiado este proceso. Explica que migrar implica un duelo con características particulares:

  • Es parcial: lo que pierdes no desaparece. Tu país, tu familia, tu idioma siguen ahí, y eso mantiene el vínculo vivo.
  • Es recurrente: cada visita, cada noticia, cada fecha especial lo reactiva.
  • Es múltiple: no pierdes una sola cosa, sino muchas a la vez.

Por eso no se «supera» de una vez y para siempre, como a veces esperamos. Se elabora poco a poco, y es normal que vuelva en momentos concretos.

Manos sosteniendo una foto antigua de familia junto a una maleta abierta

Las siete pérdidas del duelo migratorio

Achotegui describe siete duelos que se viven, en mayor o menor medida, al migrar:

  1. La familia y los seres queridos: no estar en los cumpleaños, en las enfermedades, en lo cotidiano.
  2. La lengua: aunque hables el mismo idioma, cambian las expresiones, el humor, los matices. Y si es otro idioma, a veces sientes que no puedes ser del todo tú.
  3. La cultura: las costumbres, la comida, la forma de celebrar, de saludar, de relacionarte.
  4. La tierra: los paisajes, el clima, la luz, los olores de tu lugar.
  5. El estatus social: muchas personas pierden, al menos al principio, el reconocimiento profesional o la posición que tenían.
  6. El grupo de pertenencia: dejar de ser «de aquí» y, a veces, enfrentar prejuicios o sentirte extranjero.
  7. La seguridad física: los riesgos del viaje, de las condiciones de vida o de la incertidumbre en el nuevo país.

No todas las personas viven las siete con la misma intensidad. Pero reconocer cuáles pesan más en tu caso ayuda a entender por qué te sientes como te sientes.

Por qué el duelo migratorio se vive con ansiedad

El duelo suele asociarse con tristeza, pero en la migración la ansiedad tiene un papel enorme. La ansiedad aparece cuando hay incertidumbre y sensación de falta de control, y migrar está lleno de ambas:

  • Preocupación constante por quienes quedaron allá. Cada llamada que no contestan dispara escenarios catastróficos.
  • Culpa: por haberte ido, por estar bien mientras otros no lo están, por no poder ayudar más.
  • Alerta permanente ante trámites, normas desconocidas o el miedo a equivocarte en un sistema que no entiendes del todo.
  • Ansiedad social al hablar en otro idioma o con otros códigos culturales.
  • Miedo a fracasar en el proyecto migratorio, con la presión de demostrar que valió la pena.
  • Insomnio, muchas veces agravado por la diferencia horaria con tu familia.

Además, puede aparecer la sensación de no ser suficiente al tener que empezar de cero profesionalmente, algo que se parece mucho a lo que describo en síndrome del impostor.

La ambivalencia: estar bien y estar triste a la vez

Una de las cosas que más confunde es sentir dos cosas opuestas al mismo tiempo. Estás agradecido por las oportunidades y extrañas tu casa con el alma. Te gusta tu nueva vida y a veces quisieras volver mañana mismo. Nada de esto es contradictorio. Es la forma natural en que funciona un duelo parcial.

Muchas personas se exigen elegir: «o estoy bien aquí o me arrepiento de haberme ido». Esa exigencia aumenta la ansiedad. Aprender a sostener las dos emociones, sin pelear con ninguna, alivia mucho.

Cuándo el duelo migratorio se complica

Achotegui describió el síndrome de Ulises, o síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple, para los casos en que las condiciones son extremas: soledad forzada, fracaso del proyecto migratorio, lucha por la supervivencia o miedo constante. Pero no hace falta llegar a ese punto para necesitar ayuda. Estas señales indican que vale la pena consultar:

  • La ansiedad o la tristeza no ceden después de varios meses y afectan tu día a día.
  • Duermes mal de forma persistente.
  • Te aíslas y evitas relacionarte en tu nuevo entorno.
  • Tienes síntomas físicos frecuentes sin causa médica clara.
  • Sientes que perdiste tu identidad y no sabes quién eres aquí.

Qué puedes hacer para cuidarte lejos de casa

  1. Dale nombre a lo que sientes. «Esto es duelo migratorio» transforma la culpa en comprensión.
  2. Mantén rituales de tu cultura. Cocinar los platos de tu tierra, escuchar tu música, celebrar tus fechas. No te ancla al pasado: te da raíces.
  3. Construye red en tu nuevo lugar. Personas de tu país y personas de allí. Las dos cosas te sostienen de forma distinta.
  4. Organiza el contacto con tu familia. Acordar horarios para las llamadas reduce la ansiedad de esperar noticias y te protege del «¿y si…?».
  5. Cuida tu cuerpo. Sueño, luz natural y movimiento. El cambio de clima y de horarios afecta más de lo que parece.
  6. Integra, no sustituyas. No tienes que dejar de ser quien eras para pertenecer. Puedes construir una identidad que incluya los dos lugares. Te hablo más de esto en mi guía sobre identidad cultural en la migración.
  7. Pide ayuda en tu idioma. Hablar de lo que sientes con alguien que entiende tu cultura y tus códigos hace una diferencia enorme.
Dos amigos latinoamericanos cocinando juntos en una cocina pequeña, manteniendo sus rituales culturales

Aquí te dejo mi charla sobre la ansiedad al migrar, por si quieres escucharla con calma:

Terapia online en tu idioma, desde cualquier país

Una de las razones por las que trabajo online es esta: poder acompañar a personas que viven lejos de su país, en español, con alguien que entiende de dónde vienen. Atiendo por Zoom de domingo a jueves, en horarios que se ajustan a tu zona.

En terapia trabajamos la ansiedad que acompaña al duelo, la culpa, la preocupación por quienes están lejos y la construcción de una identidad que te permita sentirte en casa en más de un lugar. Con la TCC abordamos los pensamientos y conductas que mantienen la ansiedad; con la ACT, la aceptación de lo que dejaste y la conexión con lo que te importa aquí. Te cuento todos los detalles en terapia online.

Maggie Pulido en una sesión de terapia online en español para personas que viven fuera de su país

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura el duelo migratorio?

No tiene una duración fija, porque es parcial y recurrente: se reactiva con visitas, noticias o fechas importantes. Lo habitual es que, con el tiempo, la intensidad baje y aprendas a convivir con la nostalgia sin que te paralice. Si después de meses sigue afectando tu vida, conviene pedir ayuda en terapia online.

¿Es normal sentirme triste si me va bien en mi nuevo país?

Sí, totalmente. Estar bien y extrañar no son incompatibles. La ambivalencia es parte natural del duelo migratorio y no significa que te equivocaste al irte.

¿Qué es el síndrome de Ulises?

Es el nombre que el psiquiatra Joseba Achotegui dio al cuadro de estrés crónico y múltiple que viven algunas personas migrantes en condiciones extremas, como soledad forzada o miedo constante. Se manifiesta con ansiedad, insomnio, preocupación y síntomas físicos. Si te identificas, revisa también mi página sobre ansiedad generalizada.

¿También hay duelo al regresar a mi país?

Sí. Se habla del duelo del retorno: al volver, ni tú ni tu país son los mismos que cuando te fuiste, y puedes sentirte extranjero en tu propia tierra. Se trabaja de forma parecida al duelo de la ida.

¿Cómo ayudo a un familiar que migró y lo está pasando mal?

Escúchale sin minimizar («pero si allá estás mejor») y sin cargarle con tus preocupaciones. Mantén un contacto regular y predecible. Y si notas que la ansiedad lo supera, anímalo a buscar ayuda en su idioma. Mi guía para fortalecer tu salud mental si eres migrante puede ser un buen primer paso.

De esta salimos juntos

— Maggie

Compartir

Primer plano de Maggie Pulido sobre fondo lila de estudio

Escrito por

Maggie Pulido

Psicóloga clínica. Más de 15 años acompañando en terapia a personas con ansiedad, desde la terapia cognitivo-conductual y la de aceptación y compromiso. Sesiones online y en español.

Portada del libro Ansiedad en primera persona, de Maggie Pulido

Nuevo libro · En preventa

Ansiedad en primera persona

Historias reales que te ayudan a entender la tuya: qué está pasando con tu ansiedad, qué puede estar manteniéndola y qué puedes empezar a hacer diferente.

Maggie Pulido¿Te cuesta dar el primer paso? Escríbeme y vemos por dónde empezar.