Cómo trabajo

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Inicio/Cómo trabajo

Cómo trabajo

Entender primero. Cambiar después.

Terapia cognitivo-conductual y terapia de aceptación y compromiso, integradas según lo que requiere tu caso. Aquí está todo lo que ocurre, desde antes de la primera sesión hasta el cierre del proceso.

El enfoque

Qué son la TCC y la ACT, sin tecnicismos

Cuando tienes ansiedad, «cálmate y respira» no suele ser suficiente. Quieres que los síntomas bajen, sí, pero también necesitas entender qué los activa y qué puede estar haciendo que la ansiedad siga ahí.

Con la terapia cognitivo-conductual trabajamos sobre lo que piensas, sientes y haces cuando aparece la ansiedad, para cambiar los patrones que pueden estar manteniéndola.

Con la terapia de aceptación y compromiso aprendemos algo igual de importante: que no necesitas eliminar cada pensamiento, emoción o sensación incómoda para recuperar tu vida y hacer lo que es importante para ti.

Integro ambos enfoques según lo que requiere tu caso. No se trata de acumular técnicas, sino de que cada intervención tenga un propósito dentro de tu tratamiento.

Es una terapia activa: hablamos y entendemos, pero también practicamos, hacemos experimentos y llevamos lo trabajado a tu vida cotidiana.

Maggie Pulido explicando un diagrama durante una sesión de terapia
Dos enfoques con evidencia científica. Un tratamiento pensado para tu caso.

El proceso completo

De antes de conocernos al cierre

01
Antes de conocernos

Empezamos antes de la primera sesión

Al agendar recibes un formato que te ayuda a organizar lo que estás viviendo, qué has intentado y qué quieres conseguir. A mí me permite llegar a nuestra primera conversación con información importante sobre tu caso.

02
Primera sesión

Primero necesito entender qué te está pasando

No necesitas contarme toda tu historia en una hora. Me cuentas qué te trae a consulta y yo hago las preguntas necesarias para construir un panorama general. Cuando es necesario, usamos instrumentos de evaluación que complementan la entrevista clínica. Al final hablamos de cómo trabajo, qué requiere el proceso y definimos juntos un objetivo y un plan de tratamiento.

03
Inicio del tratamiento

Entender tu ansiedad cambia la forma de trabajarla

Las primeras sesiones suelen ser más frecuentes: una vez por semana y, en algunos casos, dos. Necesitamos comprender cómo funciona la ansiedad en tu caso: qué la activa, qué significado tiene para ti, cómo respondes cuando aparece y qué puede estar manteniendo el problema. No partimos de una lista de técnicas; partimos de entender qué necesitas.

04
Tratamiento activo

No necesitas más técnicas. Necesitas las adecuadas

A partir del análisis de tu caso vamos incorporando las intervenciones que tengan sentido en cada momento: conductuales, como la exposición; cognitivas, trabajando creencias y formas de interpretar lo que ocurre; o de regulación emocional, entre otras. No aparecen como herramientas aisladas ni en un orden predeterminado: se integran siguiendo la lógica de tu caso y de tu progreso.

05
Espaciar las sesiones

Avanzar también significa empezar a necesitarme menos

Cuando empiezas a aplicar lo trabajado y vemos que los cambios se sostienen fuera de sesión, dejamos de necesitar la misma frecuencia. Podemos pasar de sesiones semanales a quincenales, mensuales y luego más espaciadas. No es una pausa en el tratamiento: es parte del tratamiento.

06
Prevención de recaídas

Si la ansiedad vuelve, no empiezas de cero

Cuando ya has avanzado, tiene sentido prepararte para reconocer señales tempranas y saber qué hacer si algunos síntomas reaparecen. La diferencia es que ahora entiendes lo que ocurre y tienes recursos para responder, en lugar de interpretar la reaparición de la ansiedad como la pérdida de todo lo conseguido.

07
Seguimiento y cierre

Comprobar que lo conseguido se mantiene

Los seguimientos pueden pasar a hacerse cada tres y luego cada seis meses, para comprobar que los cambios se mantienen y que puedes manejar lo que aparezca sin depender de sesiones frecuentes. Cuando el objetivo que establecimos al inicio se ha cumplido y los cambios se sostienen, el tratamiento puede terminar. Si en ese periodo necesitas adelantar una sesión, también podemos hacerlo.

Si estás tomando medicación

Cuando existe tratamiento farmacológico, los tiempos pueden variar. Si tu psiquiatra está haciendo ajustes o una retirada progresiva de la medicación, podemos adaptar la frecuencia de las sesiones para acompañar psicológicamente ese proceso.

En sesión

No hacemos más cosas para la ansiedad. Hacemos las que tienen sentido para tu ansiedad.

Herramientas

Lo que hacemos también ocurre entre sesiones

No todas las personas necesitan hacer lo mismo. Lo que llevas a tu vida entre una sesión y otra depende de tu caso, del objetivo que estamos trabajando y del momento del tratamiento.

Observar

Entender qué está pasando

Registrar situaciones, pensamientos, sensaciones o lo que haces cuando aparece la ansiedad. No se trata de llenar formatos por llenar, sino de encontrar información que nos ayude a entender qué está manteniendo el problema.

Probar

Llevarlo a la vida real

Lo que entendemos en sesión también se pone a prueba fuera de ella. Podemos diseñar experimentos para comprobar una creencia, cambiar una respuesta habitual o descubrir qué ocurre cuando haces algo diferente.

Acercarte

Volver a estar presente

La ansiedad puede llevarte a evitar, escapar o desconectarte de situaciones, sensaciones o experiencias. Cuando tu caso lo requiere, trabajamos con exposición y aproximaciones progresivas, sin convertirlo en un suplicio.

El proceso

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura un proceso?
No hay un número de sesiones igual para todos. La duración depende de lo que esté ocurriendo en tu caso, de los objetivos que definamos para el tratamiento y de cómo vayas avanzando durante el proceso. No trabajo con paquetes cerrados de sesiones.
¿Tengo que hacer tareas?
Sí, aunque prefiero hablar de actividades, ejercicios o experimentos entre sesiones. Dependiendo de lo que estemos trabajando, puede ser observar y registrar algo, probar una respuesta diferente, practicar una habilidad o hacer una exposición. La terapia no ocurre solamente durante la sesión: parte del proceso sucede cuando llevas lo trabajado a tu vida cotidiana.
¿Y si no me siento a gusto contigo?
Dímelo. Poder hablar de lo que no te está funcionando, de algo que te incomodó o incluso de algo con lo que no estás de acuerdo también es parte de la terapia. Y si finalmente decides que no quieres continuar conmigo, puedes terminar el proceso.
¿Puedo pausar el proceso?
Sí. Si por alguna razón necesitas hacer una pausa, lo ideal es que podamos hablarlo antes de interrumpir el tratamiento, revisar en qué punto estás y acordar cómo manejar esa pausa. Y cuando estés en condiciones de retomarlo, revisamos cómo continuar.
¿Guardas confidencialidad?
Sí. Lo que hablamos en terapia es confidencial y se maneja de acuerdo con los principios éticos y profesionales que regulan la práctica psicológica. Existen excepciones específicas, por ejemplo ante determinadas situaciones de riesgo, y se explican al iniciar el proceso.

Ver las preguntas sobre espera, horarios y pagos

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